La presión a la que estamos sometidos a diario y la cantidad de tareas que nos ponemos por delante, hacen que tener tiempo libre o tranquilidad parezca una misión imposible.

Después de unos meses confinados en casa, me he dado cuenta de que todavía queda mucho que aprender.

El mundo nos ha mostrado la necesidad de parar, la necesidad de ir hacia adentro, de escucharnos, de reencontrarnos,… Nos han parado de golpe, pero ni aún así paramos. Encerrados en casa, buscamos mil y una cosas por hacer, para ocupar el tiempo, cuando lo que se debería hacer es dejar de hacer.

El ser humano no tiene límites. Las empresas se han adaptado tecnológicamente para que los empleados puedan seguir trabajando desde sus casas. Pero no por estar en casa hay que trabajar más.

Hablo con familiares, amigos, conocidos, pacientes, … que trabajan igual o más que antes por el sólo hecho de estar en casa y no poner un límite de horario laboral.

El nivel de estrés que están llevando todas estas personas que trabajan desde casa me parece exagerado e innecesario en el momento puntual y especial que estamos viviendo.

Mi experiencia me ha enseñado que los límites los pone uno mismo. El día tiene 24hr y hay tiempo para todo. Sólo es cuestión de prioridades.

Si la prioridad número 1 eres tu… ¡Ya has dado un gran paso!

Te cito algunos consejos que te pueden ayudar tanto en este momento como en cualquier otro:

  •  Marca un horario diario, con un tiempo para cada cosa: tiempo para el trabajo, tiempo para cocinar, tiempo para limpiar, y lo más importante, tiempo para ti.
  • En ese horario, marca tareas reales que puedas realizar en ese día.
  • Ves tachando conforme se realicen.
  • Si acabas antes de lo previsto, no hagas más. La meta del día ya está conseguida. Aprovecha ese tiempo para ti, para dejar de hacer, no llenes ese vacío.

 

Además de soltar la presión diaria que tienes, te sentirás más productiv@ y te darás cuenta que igual haces más cosas que antes, pero con un orden y desde la tranquilidad.

Durante el día, recuerda ir parando para respirar de vez en cuando.

¡Respirar es vida!

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